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TALLER MARTÍN 2019


En el transcurso de este 2019 se estará llevando a cabo el tercer dictado de los cursos correspondientes al nuevo Plan de Estudios 2015. Una nueva carrera, ajustada en sus créditos y contenidos, ha dado lugar a una reformulación y reordenamiento de las asignaturas y sus cursados. En los talleres, y más allá del enorme esfuerzo inicial que todos hemos hecho en la redefinición de objetivos, didácticas, cursos y dinámicas de trabajo, es evidente que asimilar y procesar los profundos cambios a los que asistimos es un asunto aún incipiente. Hay todavía muchísimo por pensar y hacer. En ese sentido, a quienes aspiramos a ser parte activa y responsable de las transformaciones que vendrán se nos abre una oportunidad maravillosa.

Los talleres y sus procesos constituyen una parte muy importante de la historia de nuestra Facultad. Integrados en la mayoría de los casos por algunas decenas de docentes, conforman organismos complejos cuya coherencia es el resultado de una construcción colectiva a lo largo del tiempo.

Se trata de interpretaciones compartidas acerca de la arquitectura, el proyecto y la enseñanza del proyecto (entre otras cosas) que lejos de instalarse en un instante preciso en la cabeza de los individuos son el resultado de la interacción y la colaboración, de la reflexión, la planificación y la tarea compartidas a lo largo del tiempo. Esta comunión da lugar a una identidad y una consistencia que constituyen dos de los rasgos más fuertes de los talleres a la vez que les otorgan un sentido, una razón de ser como cátedras verticales.

A la hora de formular propuestas (más o menos innovadoras o transformadoras) será muy importante tomar en cuenta la condición colectivo-temporal de los talleres y reconocer que sobre esta deseada coherencia sobrevuela el riesgo de la autolegitimación de grupo.





PROYECTO Y ENSEÑANZA



¿Cuál es la especificidad del proyecto de arquitectura?



/ COMPLEJIDAD

Nuestra especificidad disciplinar, la del proyecto, trata en buena medida, con la capacidad de integrar variables diversas. El arquitecto en tanto diseñador ambiental e implementador de situaciones, es capaz no solamente de establecer una equilibrada red de relaciones entre los subsistemas que confluyen en la conformación de una respuesta arquitectónica (aquello que tradicionalmente llamamos integración), sino y especialmente de reconocer que todo proyecto puede incluir y a la vez ser incluido en muchos otros proyectos en la medida en que se integra (y probablemente modifica) a un universo escalar y temporal que lo trasciende.

Y si la especificidad del proyectista consiste en “abarcar para poder apretar” (vale decir, la síntesis resultante de aplicar creatividad sobre un conjunto más o menos amplio y disperso de variables concurrentes diversas) será un objetivo permanente (más allá de los necesarios recortes) mirar la arquitectura y el proyecto de arquitectura en su cabal complejidad.


// GESTIÓN

Es esta idea de proyecto complejo la que nos introduce en el siguiente asunto. Si bien el arquitecto es un universitario cuya formación lo capacita para comprender, interpretar y operar en la construcción física del hábitat, es necesario reconocer que su campo de reflexión y acción trasciende el dispositivo material. Operar bajo el presupuesto de que dar respuesta a una situación o problema planteado solamente entra dentro del ámbito de nuestra competencia cuando esta implica el diseño y la construcción de algún artefacto o dispositivo (independientemente de su condición y escala) simplifica y empobrece nuestro campo de reflexión y acción, estrecha nuestra visión y capacidad de respuesta y finalmente nos aleja de una práctica profesional responsable.


/// OFICIO

La profesión del arquitecto y su relación con el objeto de proyecto, tal cual la concebimos en nuestros días, surge en el Renacimiento. Es hacia 1450 cuando el proyecto se independiza en relación a la construcción. El conocimiento y dominio de la geometría y las técnicas de representación permiten anticipar el objeto de diseño y nos lo muestran a imagen y semejanza de como lo veremos una vez construido (la perspectiva) y de algunas otras formas en las que jamás lo veremos (la planta, el corte). La especialidad del proyectista incluye el dominio de las técnicas de representación así como la capacidad de conducir el proceso de integración de variables y de incluir y gestionar adecuadamente la complejidad en un proceso de definición creciente. Dominar este proceso que incluye saberes y asuntos de naturaleza diversa y que lleva desde unas ideas iniciales hasta la representación detallada de un objeto a construir 1 (una parte muy importante de nuestra especificidad disciplinar) constituye aquello que hemos denominado el ”oficio”.


//// PENSAMIENTO PROYECTUAL

La investigación en proyecto remite a tres modalidades básicas:
    1. El conocimiento del proceso del proyecto.
    2. El conocimiento de la forma de pensamiento que lo sostiene.
    3. El conocimiento a través del proyecto como interfaz.

Siguiendo Edgar Morin asumiremos que todo conocimiento es un acto de interpretación parcial de la realidad y por lo tanto (además de subjetivo y siempre incompleto) creativo.

En su acepción más ortodoxa, el proyecto de arquitectura consiste en el diseño de un artefacto de naturaleza arquitectónica y su representación a través de algunos modelos. Los modelos que describirán aquello que se diseña son, a su vez, el instrumento de diseño.

Hemos escuchado a los lingüistas y a los filósofos decir que nuestra capacidad de conocer el mundo, pensar e imaginar está inevitablemente ligada al lenguaje; pensamos a través de la palabra. La lengua es un instrumento y a la vez un campo restrictivo.

La construcción de modelos ha sido para los arquitectos instrumento de reflexión disciplinar y de comunicación; es un mecanismo de pensamiento y un lenguaje.


«Hay entre el sistema cerebral humano y su ambiente una incertidumbre fundamental que no puede ser evitada: la Biología del conocimiento nos muestra, en efecto, que no hay ningún dispositivo del cerebro humano, que permita distinguir la percepción de la alucinación, lo real de lo imaginario… hay allí como una barrera infranqueable al logro del conocimiento. Pero se puede también ver allí una incitación a la superación del conocimiento, a la constitución de meta-sistemas, movimiento que, de meta-sistema en meta-sistema, hace progresar al conocimiento, pero hace siempre aparecer al mismo tiempo, una nueva ignorancia y un nuevo desconocimiento» 2


El instrumento natural de trabajo en un Taller de Arquitectura es el proyecto.

Cuando se lleva adelante el ejercicio de proyectar un edificio, ciudad o paisaje, a la vez que se desarrollan las competencias y destrezas propias del oficio se desencadena un proceso de reflexión y de interpretación creativa de la realidad que impulsa a trascender el problema planteado.

Es posible entonces recurrir a la construcción de escenarios gráficos y al proyecto como elementos a través de los cuales se piensa, se investiga, se descubre, se construyen interpretaciones acerca de lo estudiado y se las comunica.

Resolver un problema implica simplemente aceptar los parámetros del problema en cuestión tal cual nos llegan planteados. La tarea del diseñador consiste, en este caso, en trabajar con estos datos tomados como condicionantes fijas hasta que aparezca alguna solución al problema planteado, o sea, aquello que se diseña.

Se trata, por lo tanto, de plantear soluciones a problemas conocidos. La innovación funciona a partir de un enfoque experimental en el que el problema planteado no es, en principio, más que una excusa, que por un lado permita aproximarse desde esa situación particular a la posibilidad de extraer algunas conclusiones de carácter general y por otro, sea capaz de sugerir nuevas situaciones de diseño, nuevos enfoques, nuevos problemas, nuevas soluciones, innovaciones.

La formulación de ejercicios de proyecto dirigidos a dar respuestas programáticas o resolver problemas específicos puede ser complementada, o incluso sustituida, por la creación de escenarios problema y de sucesivas y diferentes versiones de soluciones, donde aquello que se persigue no es la respuesta específica sino las reinterpretaciones del asunto planteado que surgen como resultado de la utilización y la reflexión a través del ejercicio de proyecto.


///// INCERTIDUMBRE

Habiendo asumido que todo conocimiento es creativo e incompleto es necesario y posible entonces (a partir de lo dicho en el punto anterior) trascender la respuesta unívoca para orientarse a la formulación de estrategias didácticas conducentes a desarrollar la capacidad de operar en términos disciplinares en escenarios de incertidumbre.

Este enfoque es complementariamente generador de un círculo virtuoso en el que el docente trasciende el cometido básico de transmitir saberes (con sus inevitables recetas) y el estudiante se transforma en agente responsable y activo de su formación.



[1] Este proceso lejos de ser, en sentido estricto lineal, superpone al recorrido que nos lleva de lo general a lo particular trayectorias parciales en sentido inverso. Este mecanismo iterativo es un factor fundamental de integración y coherencia.

[2] MORIN, Edgar, Introducción al pensamiento complejo.







TALLER MARTÍN

2019 / FADU . UDELAR

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